Cuenca del Río Tijuana

Municipio de Tijuana, estado de Baja California, México.

Mapa del área de estudio, mostrando los sitios de monitoreo de calidad de agua de mar en la costa de Tijuana, Baja California

Ubicación.

La zona costera del Municipio de Tijuana se ubica en la delegación Playas de Tijuana, que colinda al norte con la ciudad de Imperial Beach y San Diego, en el estado de California Estados Unidos, al oeste con el Océano Pacífico, al sur con Playas de Rosarito y al este con la delegación de San Antonio de los Buenos Municipio de Tijuana, Estado de Baja California.

Desde el límite norte con la frontera internacional, hasta límite al sur con el Municipio de Playas de Rosarito, tiene una longitud aproximada de 15 kilómetros de largo, de los cuales 7.2 kilómetros forman la zona de playa, siendo el resto barrancas y acantilados que conectan la tierra con el mar.

Como ocurre con otras zonas ubicadas en las costas, ésta también concentra una gran cantidad de visitantes y actividad recreativa en ambos lados de la frontera, recibiendo en temporada alta a cientos de miles de bañistas, y surfistas provenientes de otras zonas de la ciudad y del vecino estado de California, en Estados Unidos.

Descripción general del río desde una perspectiva de conectividad (des-conectividad) socionatural.

La relación de conectividad en la zona costera está vinculada con la regulación jurídica de la zona costera y marítima que establecen de manera desvinculada y con enfoques sectorizados, estableciendo demarcaciones para las actividades humanas, al margen de la regionalización ecológica y ambiental, de modo que ahí podemos encontrar distintas jurisdicciones de ámbitos competenciales que desde el punto de vista de la administración y gestión del territorio, no se rigen por las mismas lógicas. Con ello, podemos encontrarnos con contraposiciones y vacíos de atención en las leyes que dificultan la gestión socio ambiental de este espacio. El sistema de cuencas costeras que integra conexiones biofísicas entre la parte continental y la marina, constituye el escenario de intervención de interés para el programa de monitoreo de calidad de agua marina y costera desde hace varios años, haciéndose énfasis en el monitoreo del agua marina a donde la población acude con fines recreacionales. El agua continental que llega a la costa y al mar a través de vertientes y arroyos que se conectan con éste, son fuente de aportaciones de sedimentos que alimentan las playas y las protegen de la erosión, funcionando éstos, como líneas de interconexión biológica tierra-mar.

En el tramo que comprende la zona costera de Playas de Tijuana, se presentan condiciones de actividad económica crecientes que tienen implicaciones en la contaminación de la costa y la zona marina, alterando la riqueza de especies tanto terrestres como marinas, que son parte fundamental de la alta productividad económica, social y ambiental de la zona costera. La interferencia que se genera en los flujos naturales y socio ambientales del sistema, son también producto de la falta de datos e información sobre la condición de salud de estos medioambientes, que incluye ecosistemas y formas de vida a lo largo del litoral en ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos.

Los ambientes costeros asociados a estos ecosistemas, ofrecen grandes beneficios a las comunidades humanas, florísticas y faunísticas que se asientan en su cercanía, ya que conectan a las comunidades a lo largo de la costa y protegen la línea costera de la erosión y las tormentas (Hugges, et al. 2005).

Las condiciones de contaminación que imperan actualmente en el río Tijuana tienen también un impacto también en la zona costera, afectando de muchas maneras tanto a personas como actividades que dependen de mantener las funciones ambientales y una adecuada conectividad. Los altos niveles de contaminación que se registran en aguas costeras y continentales, interfieren con estas posibilidades de acceso de las personas al uso recreativo de las playas en condiciones de salubridad, y con ello también en la continuidad de la economía turística asociada a la salud de estos espacios, y que dependen de la buena relación política entre ambos países, desde donde se llegan a imponer restricciones de acceso a dichos espacios.

Retos para la conectividad y la incidencia del río y en particular el tramo.

Los retos para el ordenamiento de las actividades de uso de suelo en la zona costera son enormes y tienen que ver mucho con la forma en que se utiliza el territorio sin considerar las eco regiones y aptitudes naturales, tanto los requerimientos recreativos, como el usufructo comercial de la zona costera, la disponibilidad de infraestructuras de servicios, se imponen sin una gestión adecuada del riesgo costero que pueden ser por incidencia de fenómenos meteorológicos, pero también asociados con riesgos a la salud, derivados de estos patrones incontrolados. Hablar de conectividad es hablar de la gran complejidad, que guardan los ríos y las cuencas con la costa.

La conectividad socio ambiental del espacio costero, dentro del tramo del que es objeto el estudio, se vincula así con la problemática de contaminación del agua, que tiene un componente importante relacionado con la falta de información oportuna y confiable sobre la calidad de las aguas costeras, lo cual tiene repercusiones sociales, económicas, políticas y ambientales.

Los principales problemas vinculados a la contaminación de la zona costera se relacionan con las descargas de aguas residuales provenientes de áreas habitacionales, comerciales e industriales que generan aportaciones sin tratamiento, las cuales se vierten directamente al canal del Río Tijuana, mismas que llegan hasta el océano a través del Estuario del mismo nombre, o directamente a los cuerpos de agua marina producto de las actividades localizadas en la zona del malecón de playas de Tijuana, y al interior de cuencas costeras que conducen aguas contaminadas de alcantarillado sanitario desde las partes altas de la cuenca hasta la zona costera, como ocurre con la Cañada Azteca, uno de los puntos de interés para el monitoreo ciudadano.

El otra aportación mas significativa en términos de volumen y carga contaminante, se vincula con la Punta Bandera, ubicada en el Km 16.5 de la carretera escénica Tijuana-Rosarito, que hoy en día debido a fallas en su sistema de tratamiento, culmina en una descarga de agua residual cruda hacia los cuerpos marinos. la cual contiene algunas de las concentraciones más altas de sólidos suspendidos, cadmio (Cd), cobre (Cu), níquel (Ni), Plomo (Pb), zinc (Zn) y binfenoles policlorinados (PCB), medidos en el Sur de California.; estos 3 metales pesados pueden bioacumularse en las personas y animales perjudicando la salud humana, al igual que la cantidad microbiana del agua de mar que entra en contacto con el cuerpo humano.

La visión de intervención que se plantea con este proyecto, busca incidir en tres aspectos básicos; el tema de cómo la población residente en playas puede asumir un rol protagónico con alternativas de solución, el sitio de análisis localizado en Cañada Azteca, es un ejemplo de ello, donde el ejercicio ciudadano de los derechos, está incidiendo en la forma en cómo se otorgan permisos de uso del suelo cercanos a la playa, el empoderamiento del ciudadano a través de procesos de capacitación y acceso a información importante sobre la condición o estado de estos espacios de interconexión, son claves en esta dialéctica del cambio. Podemos decir que el papel que las organizaciones civiles han desempeñado en este proceso de comunicar estas relaciones para después aportar herramientas de gestión de cambio, han sido ampliamente reconocidas en esta frontera.

Referencias.

Referencias bibliográficas.

INSTITUCIONES PARTICIPANTES